CARTELISMO CUBANO
El cartel cubano, al que mostraron su admiración el escritor cubano Alejo Carpentier, por ser "una pinacoteca al alcance de todos", y la estadounidense Susan Sontag, que los calificó de "objetos de lujo", tuvo repercusión en otros países. "Se han realizado exposiciones por todo el mundo, la más importante en Turín, en 2016, que visitó medio millón de personas. Ahora hay una en la sede de la Unesco, en París", dice Castillo. "Antaño estaba considerado un arte menor, pero hoy están cotizados por coleccionistas e investigadores del cine".
En estas pequeñas obras de arte —habitualmente de 76 por 51 centímetros— "dominó la libertad de diseño y técnica, lo que las diferencia del cartel político", explica Vega, que también destaca su "originalidad" porque, "lo fácil era tomar un fotograma, pero aquí vemos un juego más intelectual con el espectador, incluso con carteles figurativos se transmite un mensaje no explícito". A lo que añade Castillo: "Se empleaban metáforas visuales que buscaban la comunicación con el público, más desde el impacto gráfico que desde lo meramente publicitario".
Fuente: El País
